21 de abril de 2015

El caricaturista: su champú y sus vicios

A quien interese:

Siempre he usado este medio para compartir mi trabajo profesional de arquitectura, muralismo, pintura, tanatopraxia y humor gráfico, sin embargo esta vez haré una excepción para hablar de ciertos incidentes. Frecuentemente recibo insultos por parte de desconocidos en referencia a mis trabajos de caricatura, pero bien hago caso omiso a tales ofensas o muestro cierto interés  al preguntar por el nombre de un champú para curarme de lo “piojosa”que me ven por ejemplo. Sin embargo en estas últimas semanas amigos y familiares me han enviado mensajes vía celular y chats con frases como: “vos como eres de derecha”, “tienes un odio visceral”, “usted vive en un mundo de caricaturas porque no tiene respeto por nadie”. Lo bueno es que aún no me han enviado flores pero éstos y otros epítetos demuestran que  una forma de pensar diferente a la suya les es ofensiva de sobremanera.

Mi primer trabajo se publicó en el Diario El Espectador de la ciudad de Riobamba en 1995 y gracias mi natural inclinación a los vicios y a que crecí viendo los trabajos de Pancho, Roque, Asdrúbal y Bonil hasta el día de hoy no he parado de dibujar, compartiendo mis líneas en las redes sociales sin recibir pago alguno, pero con una que otra propuesta laboral de la SECOM.  En todos estos años he dibujado  sólo a 8 presidentes  -Asdrúbal ha dibujado a más y mejores y también a presidentes con más cabello- pero los dos coincidimos que es  justo en este período donde se ha tratado de moldear la imagen de un caricaturista como la de un ser pernicioso, malicioso, “odiador” y bajo la premisa de que si un ciudadano, en este caso un dibujante “no ha ganado ninguna elección popular entonces no tiene derecho de opinar”. Así las cosas me permito decir que hacer humor gráfico es como cualquier otro trabajo, eso sí más entretenido, pero exigente y de una inmensa preparación intelectual y artística por lo que yo aún me creo una pasante en esta profesión.

Intentaré explicarme un poco, imaginémonos por un momento el tratamiento de cualquier tema puesto en un ring, la pelea es el texto editorial con el que se argumenta, pero el dibujo es el knockout, es decir es la síntesis de todo acontecimiento. Pero mejor no me meto con este tema porque luego me dirán que estoy incitando a la violencia. A lo que íbamos, una viñeta tiene una ideología implícita pero eso no quiere decir que un caricaturista por medio de un dibujo trate de infundir pánico, temor u odio  hacia algo o  en contra de alguien, sencillamente  está dando una opinión personal, acertada o no,  por medio de una imagen.  Además un dibujo no tiene por qué ser el motivo para encasillar en un grupo a su autor,  porque haciendo una analogía, si no como carne de cerdo no quiere decir que sea vegetariana, el tener una bici no me hace ciclista, así como si  pinto angelitos no significa que sea de derecha y del Opus Dei.

Si un dibujo molesta o irrita a alguien, será siempre a alguien quien regenta el poder o a alguien quien cree saberlo todo, porque el caricaturista dibuja siempre desde abajo, desde el débil y a partir de la duda. El humor es lo único que permite no tener límites para hablar de cualquier tema, incluso el humor siempre será la mejor defensa, basta ver la rectificación que hizo Bonil  y el resto de dibujos aún después del acoso sufrido.

No soy tan vieja pero aún recuerdo cuando  lo bueno era bueno y lo malo era malo, ahora pedir honestidad a las autoridades, pedir permiso a familiares para entrar a una propiedad privada o  negarse a  ser parte de la corrupción  y para el colmo ser caricaturista, es sinónimo de maldad y odio. Así estamos, y lejos de aceptar la propuesta del ENIPLA de  la “abstinencia” en este caso textual compartiré lo que dijo Borges alguna vez: “Ya escuché sus agravios, ahora quisiera escuchar sus argumentos” y si es con dibujitos mejor, así entiendo todo, pues me parece que ya va siendo hora de tener tolerancia y bondad no solo con los animalitos que decimos  proteger o con la gente de nuestro partido político, sino con nuestros semejantes y con toda la sociedad. De mi parte lo estoy intentando, sino cómo se explican el que no me haya enojado con el monero mexicano Rius tras haberme dibujado así de igualita: