7 de junio de 2014

Si empeñamos hasta el oro, es que llegaron las vacas flacas


Por: Marlon Puertas

Señoras y señores, la crisis ha llegado. Los tiempos de vacas gordas han terminado. Así que a prepararse, porque lo que sigue no es muy bonito que digamos.

Así como cuando las abuelitas acudían muertas de la vergüenza al Monte de Piedad con sus joyas más preciadas para conseguir algo de efectivo, así ha recurrido el Gobierno a Goldman Sachs, en lo que luce como una transacción de emergencia, para tener un poco más de liquidez.

Solo imaginen la escena: más de mil lingotes de nuestro preciado oro transportados, por aire, tierra o mar, hasta los Estados Unidos. Empeñados. Y de esta historia, que parece tan interesante, los verdes no dicen ni pío. Eso, por un lado. Por el otro, siguen los avances en materia de reconciliación con el Banco Mundial y -horror de los horrores- con el Fondo Monetario Internacional. El FMI ya anunció que, como en los viejos tiempos de la larga noche neoliberal, se daría una vueltita por nuestro país para dejarnos su maléfica receta económica.

Todo esto con la venia del Gobierno, por supuesto. ¿Y a cuenta de qué la revolución está renunciando a su soberanía, para permitir que estos monstruos invadan nuestro suelo patrio? A cuenta de plata, obviamente. Y eso que seguimos con petróleo por sobre los 100 dólares. No quiero ni imaginar qué ocurriría si los precios bajan de ese promedio. Pero ni eso alcanza para este Gobierno que ha batido todos los récords de inversión y gasto en la historia de nuestra República.

La cosa no pinta sencilla y los subsidios están en la mira, como buena fuente de recorte presupuestario. Por eso vienen las cocinas de inducción, que recibieron un golpe de bienvenida con la última y pequeñita alza de las tarifas eléctricas. El verdadero milagro ecuatoriano será salir de esta situación sin víctimas colaterales, que, como siempre, resultan ser los más vulnerables ante una emergencia económica.

¿Y alguien ha escuchado hablar de crisis a los revolucionarios? Para nada. La situación pretende ser camuflada no se sabe hasta cuándo, cuando la crisis es como el embarazo. Al principio se la puede ocultar, pero con el tiempo, todo el mundo se dará cuenta de lo que está pasando.

La época de los grandes puentes ya pasó. Ahora se inauguró uno para bicicletas y peatones, que une a Guayaquil con la isla Santay.
(Tomado del Diario Hoy, 5 de junio de 2014)

 http://www.hoy.com.ec/noticias-ecuador/si-empenamos-hasta-el-oro-es-que-llegaron-las-vacas-flacas-tuiteandohoy-607709.html

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