1 de abril de 2014

La verdadera historia de los cuentos (entre la Bienal de Arte de Cuenca y el Yasuní)

Los cuentos infantiles tienen personajes malos y feos como las brujas o los licántropos, quienes encarnan el poder del mal. Historias con final feliz que nos hacian pensar en una vida maravillosa de princesas y castillos. Cuentos muy parecidos a las propagandas del gobierno que situan a la explotación de petróleo en el Yasuní como un campo de rosas y con pájaritos alrededor. Aquí la mala del cuento es la bruja, es ella la insidiosa que busca firmas para que se deje indefinidamente el petróleo bajo el subsuelo.

Esos mismos cuentos los escuché esta semana por motivo de la Bienal de Arte de Cuenca. Contemporaneidad no entendida por los curadores, quienes subestiman al visitante colocando un texto para que los no iluminados podamos entender la obra de arte. ¿Habrá algo que entender de la nada?.

Las obras tienen un exceso de concepto y una carestía de imaginación, creatividad y técnica. Ni ética ni estética que provoquen algo en el espectador. Focos, tejas, piedras, hojitas arrancadas de cuadernos es lo que podemos encontrar en varias salas que se confunden con los espacios de bodegas o utilerías de los propios museos.

¡No se dejen engañar niños!. Los curadores tratan de imponer su gusto y su moral con una retórica gastada tratando de legitimar acciones que nada tienen que ver con el arte contemporáneo.





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