8 de junio de 2013

El coctel suicida no lleva cicuta

"Correa was right, God is brazilian, the Pope is argentine and we were expelled from paradise that it was Ecuador"


Por: Gonzalo Dávila Trueba

Cuando hace años me operaron del apéndice, primero que nada y con una Gillette me dejaron "llambito" y luego me tajaron para sacarme con gubia la tripa podrida. El éter y el mertiolate terminaron con la ilusión de "sobrarme" por haber sido operado (ahora no sienten nada y les chupan lo podrido por el pupo).

Con la explotación minera se aferran a la idea de afeitar una amplia zona de la selva y una vez "llambita" depositar en ella millones de metros cúbicos de un feo lodo espeso, altamente contaminante, que es el material pétreo mezclado con cianuro del cual ya se extrajo todo el preciado metal (favor imaginarse este dantesco cuadro).

La mina escondida bajo el follaje tenía un montón de seres vivos condenados a desaparecer. Conforme avance la explotación lograremos igualar a México, que ya tiene un huecazo de 3,5 kilómetros de diámetro; pues para lograr 30 kilos de cobre requieren triturar 4 toneladas de piedra extraída de 600 metros de profundidad (favor imaginarse el cráter).

La inmensa llaga abierta en la selva es, por sí misma, la destrucción de aquel medio ambiente y no habrá por qué "sobrarse" ante las futuras generaciones por este catastrófico legado. ¿Por qué no aguantarnos un chance hasta que podamos sacar el cobre por el pupo de las montañas? Se llama sabiduría y tecnología de los pueblos que entendieron la misión del planeta.

Receta: póngase en la coctelera 2 onzas (60 cc) de agua de los acuíferos de Campo Mirador, añada una onza de material pétreo del mismo campo, bátalo con una ramita de drago del lugar y sírvase en copa de Martini: se llama "Lodo Venenoso" y es ideal para suicidas pues mueren envenenados o taponados. Pero que mueren, mueren.

Parado en la calle miraba cómo, sin escrúpulo alguno, los emisarios de la Empresa Eléctrica destrozaban los árboles que se habían atrevido a crecer y oxigenar la ciudad. Les pregunté si tenían algún conocimiento de cómo podarlos, a lo que me respondieron: ¡Con machete! Lo que es en grande, también es en pequeño, pensé.

¿Será que nos falta cushqui? Eso explicaría por qué andamos con birabarquín agujereándolo todo para fisgar como se baña la vecina, las chequeras de los otros, las arcas de los bancos y su contenido, utilidades de las empresas, décimos sueldos para repartidos mensualmente, en fin, cushqui para que se haga chuya el circulante y fluya buenamente a punto de miel y los zánganos aprovechen de ello y las obreras trabajen no más.

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