16 de mayo de 2013

La justicia que no es ciega


Marlon Puertas

mpuertas@hoy.com.ec


 Un secuestrador recibe una pena menor a los ocho o 12 años que recibirá de sentencia Mery Zamora, dizque por instigar a estudiantes a que hagan relajo en las calles el 30 de septiembre.

Un hombre que cayó a machetazos a una mujer en Esmeraldas recibió una condena de seis meses de prisión. Seis meses. ¿Se nota la diferencia? Ocho o 12 años porque supuestamente se cometió un sabotaje a un día normal de clases, a seis meses por intentar matar a una mujer.

¿Qué dirán al respecto las tres respetables damas que hoy lucen orgullosas las dignidades de la Asamblea Nacional? ¿Pensarán que esto es justicia?

¿Estarán preparando ya las reformas necesarias para que este deje de ser el país de los ridículos y comience a ser una nación de los justos?

La agenda de ellas ya está marcada. Pero mientras continúe el discurso de la aplicación de la ley para casos eminentemente políticos, marcados por el discurso presidencial, algo se tiene que hacer. El sistema a este ritmo, no es viable, estimadas señoras, autoridades del legislativo, responsables, de ahora en adelante, de poner en su verdadero sitio al Parlamento.

Lanzar piedras ahora es rebelión. Ayer escuchaba al Fiscal provincial de Pichincha decir eso con una naturalidad propia de quien está convencido de lo que dice. Se refería al caso de los jóvenes del colegio Central Técnico, acusados de ese delito y en riesgo de pasar en la cárcel más tiempo que los ladrones de cuello sucio y de cuello blanco.

Por suerte, existen personas como Margarita Carranco, quien defendió a los jóvenes que han sido castigados varias veces por la misma causa. A las señoras autoridades de la Asamblea, ¿les interesa este caso? ¿Se podrá decir que, por su condición de mujeres, deberían hacer algo en el tema?

No solo se persigue judicialmente a quienes hacen oposición política. No son únicamente los periodistas. Ahora están los integrantes comunes de una sociedad, que son domesticados a punta de instrucciones fiscales. ¿Estará satisfecho el doctor Galo Chiriboga, cabeza de una Fiscalía inclemente contra estos jóvenes?

¿Qué es más grave? ¿Las piedras que lanzaron estos jóvenes o el perjuicio de millones de dólares que sufre el Estado -leáse todos nosotros- por pagar el bodegaje de tractores del Banco de Fomento? Pues en lo segundo no pasa nada, judicialmente. Uy! Se perdió el informe de la Contraloría.

Nadie sabe donde está. El Contralor les dice ya te lo di, el Fiscal dice mentira, no me diste nada. ¡No aparece!

Mientras tanto, ha pasado un año. Un año en que se siguen rifando la plata y ni Fiscal ni Contralor decían nada. Pero qué trabajo más diligente contra Mery Zamora, contra los chicos del Central Técnico. Allí sí, la eficiencia se hace sentir.
Artículo tomado del Diario Hoy, 16 de mayo del 20013
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario