9 de mayo de 2013

Así se maneja la diplomacia


Por: Marlon Puertas

Nuestra Cancillería, si algo no tiene, es diplomacia. Dice las cosas de frente, sin ahorrarse adjetivos. Le guste a quien le guste. Si alguien se enfada, no importa. En ese estilo ya lleva algunos años y los resultados, hasta ahora, han sido de su entera satisfacción.

A Ollanta le fue mal, y eso que no dijo ni una sola palabra en el conflicto internacional del supermercado. Intentó dar una muestra de desprendimiento, al sacrificar a su embajador en Quito y eso, en Lima, fue muy mal interpretado.

Le dio la razón a Rafael, que se jactó de haber cumplido su palabra: se regresa el embajador Riofrío, pero también se va el de Perú.

Y al embajador norteamericano, también le halaron las orejas. Por haber asistido, porque fue invitado, al evento de la Unión Nacional de Periodistas, en Quito. Nada grave en realidad, de no ser porque el tema de la libertad de expresión sigue siendo muy sensible para la conciencia de este Gobierno.

Mi opinión: la UNP necesita más aliados internos que externos, en esta lucha desigual contra un Gobierno que aplasta con todo lo que tiene a un gremio armado con la palabra y la tinta.

Por eso no me agradó ver al embajador Namm rayando el muro de los reclamos, junto a periodistas de dilatadas luchas y trayectorias.

Esta es una Cancillería de golpes de efecto, de lo que mucho se nutre la revolución ciudadana. Le dan acogida a Julian Assange, se ponen más bravos que la reina Isabel y retan a los países que se pelean por acogerlo en sus celdas. Y ahí sigue don Julian, de huesped de nuestra generosa representación.

Antes de eso, ya nos habíamos peleado con Colombia por el tema de Angostura, expulsamos a una embajadora de Estados Unidos por los WikiLeaks, nos resentimos con Honduras y Paraguay y celebramos la continuidad del chavismo en Venezuela.

El Gobierno da lecciones de manejo de crisis económicas al mundo y negocian con la Unión Europea, cuando al Régimen, de pronto, le regresaron las ganas de tener un tratado comercial.

Y les va bien. No sé si por el método agresivo de encarar las relaciones internacionales, o si, en efecto, ya somos el “jaguar latinoamericano” que mete miedo y al que los demás países prefieren tener de amigo, antes que caer víctímas de las lenguas impiadosas de nuestro canciller y de Rafael.

Todo esto sin consecuencias nefastas para nosotros. Conclusión: probablemente tienen toda la razón en sus métodos. Y como al equipo ganador no se cambia, el canciller Patiño seguirá en el cargo, sembrando una nueva forma de manejar las relaciones internacionales.

La diplomacia, por lo tanto, ya no es lo que era antes. Olvídense de aquellos tiempos en que los modismos y acciones disimuladas eran bien acogidas en la comunidad internacional.

(Artículo Diario Hoy, 9 de mayo del 2013)  VER Aqui

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario