21 de junio de 2012

Julian Assange a Ecuador

 "Julian I'm not breaking your wikileaks, is only the corrupt press of Ecuador"

Hace algunos días, en sus acostumbradas cadenas sabatinas por televisión, Correa rompía un ejemplar del Diario la Hora y exhibía una fotografía del editor general del Universo como ejemplo de la mala prensa. Días después prohibe que sus ministros y funcionarios den entrevistas a medios privados, tachados de "mercantilistas". Y la noticia de estos días, es la posibilidad de que el gobierno ecuatoriano le otorgue asilo a Julian Assange, personaje famoso por hacer la difusión de cientos de miles de documentos estadounidenses, mensajes militares secretos sobre las guerras de Irak y de Afganistán y cables diplomáticos confidenciales.

Sin duda, el Gobierno de Ecuador está lleno de contradicciones, pues el mayor hacker de mundo pedirá protección a un país con un gobierno que persigue y silencia a los medios, donde los periodistas  que aún investigan y no callan se encuentran completamente desprotegidos.


 Twitteando
Por: Marlon Puertas

Yo sí quiero que venga Julian Assange a Ecuador. Podría ocupar el cargo de secretario nacional de Comunicación y ser el productor de las cadenas nacionales o las sabatinas. Serían más entretenidas, quién lo duda. Y se conocería mucha información confidencial que por ahora se mantiene en calidad de chisme. Pasaría a ser noticia.

Podría pedir también asilo en Ecuador el presidente de Siria, el caníbal de Canadá y hasta el sapo mayordomo del Vaticano, discípulo de Julian. Todos tienen cabida en nuestro acogedor país, que se está destacando en el mundo por tener un Canciller más comprensivo que la madre Teresa.

Estamos haciendo historia. Antes de la revolución, nadie se atrevía a pedir asilo a Ecuador. Era al revés, de aquí salían huyendo con rumbo a países generosos.

Y como ahora ningún ministro o ministra puede dar declaraciones para no enfadar a Rafael, Assange, el caníbal y el mayordomo, podrían darnos entrevistas para seguir vendiendo periódicos y reemplazar las aburridas declaraciones burocráticas de funcionarios especialistas en hablar mucho para no decir nada. Gracias de mi parte.

Hay excepciones locales, por supuesto. El vicepresidente Lenin Moreno y el alcalde de Quito, Augusto Barrera, pese a todo el clima oficial adverso, no tienen empacho en demostrar públicamente su posición respecto a la prensa independiente, que no se acerca al discurso sabatino. Seguramente ellos también seguirán dando entrevistas, así se enfade el mandamás. Bien por ellos.

Estamos en un país en el que un ministro, funcionario de alto rango, no puede hablar con quien desee. Si no tiene ni esa pequeña autonomía, ¿la tendrá para ejercer su cargo? ¿Tendrá algún peso su aporte a la revolución?

Si Julian llega a poner un pie en nuestro país, cosa bastante improbable porque apenas salga de la embajada en Londres irá de patitas a prisión, tampoco podría hablar o hackear al poder, que es su hobby. El símbolo de la libertad de expresión mundial vendría a un país en el que las palabras se han vuelto más peligrosas que las armas.

Pero lo chévere es que ahora estamos en boca de todo el mundo. Seguramente serán expresiones de admiración las que estamos cosechando y probablemente se vienen muchas más en el caso de que se concrete el asilo a uno de los hombres más famosos del mundo. Qué lastima que nadie entienda el sentido profundo de la política internacional ecuatoriana. Peor para ellos, atrasaditos.

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